Por lo general, el se caracteriza por ser un idioma complejo, con una vasta gama de y de tiempos verbales, a diferencia del , que se destaca por poseer una gramática más simple y práctica, con una multiplicidad de usos que se pueden atribuir a una misma palabra. Sin embargo, siempre hay una excepción a toda regla.

Es así el caso de las palabras y , que, de manera aislada y a groso modo, en un principio pueden traducirse como “responsabilidad”. No obstante, si hilamos fino, la palabra accountability no tiene un equivalente en español, aunque su significado se asemeja a la “rendición de cuentas”.

Para ponernos en tema, comencemos por observar la definición de cada término. En el diccionario de términos financieros de Trusted Translations, accountability se define como la “obligación de rendir cuentas” mientras que en nuestro diccionario de términos contables, responsibility es  la “obligación para con todas las personas que dependen del trabajo del profesional”. Ahora bien, hablando desde un punto de vista más general y aplicándolo a situaciones de la vida cotidiana, podemos interpretar este último término como la condición de ser el ártifice de una acción y, por consiguiente, quién debe hacerse cargo de sus consecuencias. En esta instancia, entramos en una disyuntiva respecto de ambos términos, ya que podemos asumir que en ambos cosas tanto la persona que es responsible como accountable de una acción debe rendir cuentas por la misma.

Analicemos, entonces, en qué campos es necesario establecer una sutil pero importante diferencia entre ambos vocablos. Es así el caso de la esfera legal. Responsible se atribuye a aquel que comete un acto y accountable a quien responde por las consecuencias del mismo. Es decir, citando un ejemplo, podríamos decir que, si un menor de edad rompe el vidrio de la ventana de la casa de un vecino mientras jugaba con una pelota en el patio de su casa, este menor es “responsable” (responsible) del acto como autor del mismo, pero quien rendirá cuentas por la conducta del menor será un adulto a cargo, como por ejemplo su padre (accountable), quien será el “responsable” de “compensar” los daños causados por el acto del menor. Por lo tanto, como el padre es responsable por la conducta del hijo, es en consecuencia un tercero responsable por el acto de romper el vidrio.

Cabe destacar que esta diferencia se debe aclarar en la traducción en todos los casos en que la palabra general “responsable” preste a confusión. He aquí, entonces, un caso más sobre las vicisitudes del lenguaje y sobre la importancia de poseer un buen conocimiento tanto de la como de la a la hora de diferenciar a un buen profesional de un amateur o aficionado.

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