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La traducción de es algo que, impulsado por los avances tecnológicos y por la globalización, es cada vez más solicitado. Pero su principal problema surge al momento de traducirlos, ya que ninguna herramienta de traducción es compatible con ninguno de sus vastos formatos. En efecto, se podrían traducir sin utilizar herramientas de traducción asistida, pero de hacerlo se perdería algo que resulta de suma importancia: la memoria de traducción. Con frecuencia sucede que el video del cual se adaptaron los se edita posteriormente. Me refiero a que al video se le agregan o quitan secuencias, o símplemento se le modifica su duración. De acontecer esto y no contar con una memoria realizar modificaciones puede resultar una tarea muy desgastante. Es por esto que vale la pena analizar la forma en que puede resolverse este asunto.

El punto a favor de estos archivos de subtítulos es que, cualquiera sea su extensión, pueden exportarse uno a otro (es decir, pasar de una extensión a la otra) sin perder el formato. Solo se requiere un programa, el , que es gratuito y opera con más de 50 formatos diferentes de subtítulos, y si bien tiene una función de traducción, no nos permite guardar una memoria.

El primer paso será decidir el formato a emplear. Por lo general se utiliza el (.srt), que cuenta con mayor compatibilidad con los medios de reproducción de subtítulos. El puede abrirse tanto con el bloc de notas de Windows como con Word o prácticamente cualquier procesador de texto. Es esta característica la que nos permite importarlo a cualquier herramienta de traducción asistida.

El formato será el siguiente:

1

00:00:07,049 –> 00:00:08,929

Growth is in our DNA.

2

00:00:08,964 –> 00:00:12,120

It’s what this corporation and our brands were founded upon.

3

00:00:12,155 –> 00:00:16,113

 The entrepreneurial spirit at the heart our brands and operational grip,

 

Es importante que al traducir queden intactos los números que respectan a cada uno de los segmentos tal cual están en el original (al igual que con los valores del código de tiempo). Modificarlos alteraría la duración de los subtítulos, por eso es siempre bueno utilizar una herramienta que realice un QA automático al final. Al ejecutar el QA el traductor puede notar si algún número fue modificado o eliminado por error, por lo que no debe ser un paso optativo, sino esencial. En mi experiencia con MemSource, por ejemplo, el QA fue de gran ayuda y dejó los números tal cual el original.

Una vez finalizado y teniendo el archivo ya traducido, sólo queda copiarlo en un bloc de notas para cambiarle la extensión a la original (en este caso, .srt, se puede hacer manualmente), y estará listo para una última revisión de los subtítulos junto con el video.

Esta manera de traducir archivos de subtítulos resulta simple, es efectiva, y nos permite guardar la memoria de traducción en caso de cualquier modificación posterior que sufra el video y evitar posteriores frustraciones.

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