En la serie de ciencia ficción Farscape, seres provenientes de distintos planetas podían comunicarse entre ellos consumiendo unos “microbios traductores”, que permitían el entendimiento de distintas lenguas. ¿Llegaremos a algún día a algo similar?

Por lo pronto, distintas empresas especializadas en el tema se encuentran desarrollando el futuro de la traducción automática. ¿Qué avances podemos esperar en un futuro cercano en este campo?

Investigadores de la Universidad de Ámsterdam están utilizando redes neuronales artificiales para ayudar a los sistemas de a traducir las palabras basándose en su contexto, algo que los sistemas actuales se ven bastante impedidos de hacer. Las redes neuronales son paradigmas de aprendizaje y procesamiento automático que se inspira en cómo funciona el sistema nervioso en los animales y humanos, y son ampliamente utilizadas en el campo de la inteligencia artificial. Los beneficios de este avance se verían particularmente en traducciones desde idiomas gramaticalmente más simples, como el inglés, a más complejos, como el alemán o ruso, donde las traducciones automáticas suelen manifestar más errores.

Otro de los avances en este campo es una variante de la traducción automática que hoy conocemos. La compañía Google creó un software que analiza imágenes y las “traduce” a oraciones. Uno de los ejemplos que usó Google para mostrar este nuevo sistema es el de “dos pizzas sobre la parte superior de un horno”, oración que surgió a partir de una imagen mostrando justamente eso. Los científicos de Google dicen haberse basado en los recientes avances en traducción automática para idear este software.

Por último, otra novedad que probablemente exista en un futuro cercano es una aplicación actualmente en desarrollo también por Google, a través de la cual dos personas que hablan diferentes idiomas podrán chatear en tiempo real. La aplicación está pensada para tabletas, con un teclado en cada punta, en la que cada hablante escribiría en su idioma y ese contenido se traduciría en tiempo real mediante Google Translate para que lo reciba el interlocutor. La patente ya tiene dos años y se desconoce cuándo sería la fecha de lanzamiento de esta aplicación.

Mientras tanto, no son pocas las compañías que continúan intentando superar el gran desafío actual que tiene la traducción automática: lograr que el texto resultante suene más natural y menos robótico.

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