Ante la duda sobre el uso de los , son muchos los traductores quienes, para no equivocarse, deciden prescindir de ellos. El problema es que en numerosas oportunidades el es casi obligatorio, ¡y descartarlo lleva a incurrir en un error! Entonces ¿cómo nos aseguramos de no cometer barbarismos? Recordar las tres reglas que se presentan a continuación pude resultar de gran utilidad.

En primer lugar, cabe tener en cuenta que, en , el gerundio, a diferencia de otros idiomas como el , solamente tiene valor adverbial o verbal. Esto quiere decir que no se puede utilizar como si fuera un adjetivo o un sustantivo. Es correcto decir, entonces, “Me vio regando las plantas” o “El mecanismo se acciona presionando este botón”. En estas oraciones, quitar el gerundio puede producir estructuras innecesariamente largas. Sería incorrecto decir, por ejemplo: “Un informe describiendo el problema”, ya que en ese caso se le está asignando un valor adjetivo (es un informe que describe algo).

El segundo punto por considerar es que el gerundio debe expresar simultaneidad con el verbo principal de la frase. Nunca se debe emplear para indicar una acción posterior, salvo que sea un resultado inmediato. También se puede utilizar para hacer referencia a una acción anterior, pero en ese caso, por lo general se utiliza su forma compuesta. Se puede decir, entonces: “Caminó arrastrando los pies”; “Habiendo llamado a su amigo, decidió pasar a visitarlo” o “Se cayó de la escalera, rompiéndose la pierna”. Es muy común, sobre todo en el ámbito periodístico, que se utilice el gerundio de posterioridad para resultados futuros, como en la oración: “Contrajo una enfermedad incurable, muriendo dos años después a causa de ella”. No obstante, este uso no está aceptado.

Por último, el sujeto del gerundio debe ser el mismo que el sujeto del verbo conjugado de la oración, salvo con los verbos de percepción física, que admiten que el sujeto del gerundio sea el objeto directo. Por ejemplo, puedo decir “Me caí jugando a la pelota” o “Los vi jugando a la pelota”. En el segundo caso, quien juega a la pelota no soy yo, sino las personas a las que veo. Ambos valores son correctos.

Más allá de estas tres reglas generales, existen muchos más usos idiomáticos que también son correctos. Lo importante es que, al redactar en idioma español, tengamos en cuenta que el gerundio es un recurso más que válido. ¡A perderle el miedo!

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