Las noticias recientes sobre la interrupción masiva de computadoras que causó que la mayor aerolínea del mundo debiera cancelar más de 4000 vuelos deberían fomentar la reconsideración del rol de los sistemas de información y las herramientas informáticas en su trabajo diario, para evitar que reciban este tipo de cruel recordatorio.

A menudo subestimamos los sistemas que utilizamos a diario y lo mucho que dependemos de ellos, y por lo tanto no vemos su propósito.

Recientemente, un amigo que trabaja como voluntario en una escuela en una zona de bajos ingresos de su ciudad, me contó que se encontró con la siguiente contradicción: Le pidió a la madre que escribiera unos datos en una hoja de papel, a lo que ella respondió: “no sé escribir”. Lo curioso es que todo el tiempo ella había estado escribiendo en su smartphone, y apenas levantó la vista de la pantalla para hablar con él. Al parecer, ella había perdido, o nunca adquirido, la capacidad de escribir letras con la mano. Si pienso en la calidad de mi caligrafía, me preocupa que pueda estar sucediéndome lo mismo.

Entonces, ¿Qué lugar ocupan los traductores respecto a la dependencia tecnológica? ¿Cómo afecta la tecnología la calidad de una traducción? ¿Están perdiendo de vista los traductores lo que es adecuado dentro de un contexto tangible?

Los traductores utilizan cuidadosamente construidas y otros sistemas de información para facilitar las mejores traducciones posibles. Sin embargo, cuando estos no están disponibles para un determinado proyecto, es muy tentador para los traductores buscar publicaciones en línea relacionadas con ese tema. El problema es que estos estas publicaciones pueden estar mal editadas, mal escrita, o ser simplemente incorrectas. Cualquiera puede publicar en línea, y la mayor parte del contenido que se encuentra en un sitio puede ser copiado de otro. En el mejor de los casos, las personas que publican en línea pueden ser expertas en sus campos, pero pueden no estar acostumbradas a documentar sus fuentes y al uso de la terminología correcta, por no hablar de una gramática, estilo y uso apropiado.

Los mejores materiales de referencia son los documentos producidos por escritores y controlados por editores, como el material que se encuentra en medios de comunicación impresos: por ejemplo, revistas, revistas académicas, libros y periódicos, solo para nombrar unos pocos.

Las (o ) aceleran el proceso de traducción, y a su vez mantienen a mano las mejores condiciones y usos en todo momento. A medida que los traductores hacen su trabajo, las herramientas CAT adquieren grandes cantidades de materiales de referencia y los organizan en memorias y bibliotecas virtuales. Mientras mejores sean las fuentes, mejor será la capacidad de la herramienta para promover la excelencia en la traducción.

Está en manos del traductor el no caer en la tentación y preservar el patrimonio lingüístico de los medios de comunicación tradicionales en adelante, utilizándolo para enriquecer las memorias de traducción. Al final, la línea aérea mencionada recurrió a la escritura a mano de los pasajes. ¿Quiere decir esto traductores con el tiempo volverán a la transcripción de su trabajo a mano, como en los monasterios del siglo XII? ¡Claro que no! Pero deben tener en cuenta el papel de los sistemas de información en su trabajo, para que puedan mejorar estos recursos, y también para que puedan estar preparados en caso de que alguna vez no tengan acceso a ellos.

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