Con 1.098.581 km2 y poco más de 10 millones de habitantes, tiene nada menos ¡que 37 idiomas oficiales!
El Estado Plurinacional de Bolivia (tal su nombre oficial), se independizó de España en 1825 y mucho antes del Imperio Inca. Su territorio, con una vasta diversidad geográfica que va de los Andes a la selva amazónica, fue habitado por diversas culturas precolombinas. La mezcla de estas culturas de pueblos originarios con el mestizaje colonial, hace de Bolivia un país multiétnico y pluricultural.
El es el idioma más hablado. Pero el boliviano adquiere diferentes características (como modismos o acentos) según la región geográfica, los pueblos originarios del lugar y los países limítrofes.
Así, el español de Bolivia tiene cuatro principales:
Español andino: Tiene diferencias internas según los estratos sociales. Las clases pudientes hablan un castellano cercano al dejado por los conquistadores españoles; las clases bajas mezclan fonemas del quechua y el aymará, lenguas nativas de uso corriente y en muchos casos, exclusivo de gran parte de la población de la zona de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí.

Español camba: Tiene su base en el español medieval andaluz con influencias tanto de lenguas nativas como el chiquitano, chané y guaraní, como de extranjeras como el portugués y árabe. Utilizan un voseo similar al rioplatense, aspiran las “s” al final de las palabras y emplean diminutivo –ingo y el aumentativo –ango.

Español chapaco: Es una variación de la pronunciación colonial, donde se mezclan el “vos” y el “tú”. Se habla principalmente en los valles del departamento de Tarija.

Español vallegrandino: Tiene sus raíces en el español colonial, con aportes de lenguas nativas, principalmente del quechua, pero también del guaraní, el chané e idiomas extranjeros. Utiliza el voseo y conserva palabras arcaicas.

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