Ya me referí a cómo el que uno habla puede dar forma a la mente, y es un tema que sigue agregando capas de profundidad y posibilidades.

Me acordé de esto esta semana cuando volví a leer “Outliers” de Malcolm Gladwell (no me paga, pero definitivamente creo que todos debería leerlo, así como sus obras anteriores, “Blink” y “The Tipping Point”), que incluye un capítulo titulado “Rice Paddies and Math Tests”. El Sr. Gladwell es tan amable que publica ese capítulo en particular en su sitio web personal.

El objetivo de “Outliers” es demostrar cómo determinadas figuras que fueron exitosas y son conocidas como “geniales” generalmente son producto de una determinada cantidad de destreza combinada con suerte y oportunidad. En este capítulo, se refiere al concepto de las supuestas destrezas inherentes de los estudiantes en las y llega a la conclusión de que tienen una ventaja respecto de los al aprender matemáticas, que es el resultado de su idioma.

Es decir, las que en representan son más cortas y, por lo tanto, se facilita a los niños el aprendizaje y su utilización, además de que su sistema de contabilización tiene una base lógica más simple (¿¿once, doce… trece??), por lo cual los cálculos más complicados son mucho más fáciles y así se fomenta la confianza del estudiante en el área.
Este capítulo, así como el resto del libro, es sorprendente en cuanto a su simpleza y lógica, y realmente nos hace preguntarnos qué otras cuestiones se ven afectadas simplemente por la elección de palabras utilizadas para representar . Básicamente, las posibilidades son infinitas.

Dado que finaliza esa sección con la oración “Cuando se trata de matemáticas, en otras palabras, los asiáticos tienen una ventaja incorporada…” (“When it comes to math, in other words, Asians have built-in advantage”), juega con la idea de que el estereotipo existe… que proviene de la realidad, pero que la realidad no se relaciona con la genética ni nada inherente a los chinos ni a los estadounidenses… nuevamente, todo se relaciona con los .

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