Lamento contarles esta novedad, pero determiné que este ya no tiene remedio en cuanto a la posibilidad de comprender sus métodos, y reglas. A ver… ¿es correcto que escriba una antes del último elemento de la enumeración en este ejemplo? I am officially declaring the language as beyond any point of hope in terms of understanding its systems, conventions, and rules. Según a quién le pregunte.

Estaba recorriendo la versión actualizada de la Guía de Estilo del de la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea (European Commission Directorate-General for Translation) y, sencillamente, quedé estupefacta por la arbitrariedad de muchos aspectos, aun cuando los explique un comité de expertos. Aunque este documento es lógicamente fundamental para consulta de cualquier persona que redacte un texto en inglés cuyo destino sea el uso o publicación en la Unión Europea, aun así es desconcertante en cuanto a las opciones. Por ejemplo (no he indagado la obra completa, sino que simplemente hice clic en diferentes secciones, de modo que este listado dista mucho de ser riguroso):

•    El uso de “-ize” frente a “-ise”. Alguien que se crió con el inglés que se aprende en los Estados Unidos, donde siempre se debe utilizar el sufijo “-ize”, nunca comprenderá la costumbre británica de preferir el sufijo “-ise”, cuando el sonido es el de una “z” y cuando los orígenes griegos de los cuales derivan las palabras indican el uso de la “ζ” (zeta). Sea como sea, la Guía de Estilo excede su objetivo al mencionar que en general hay cuarenta excepciones en la ortografía del inglés británico según las cuales se prefiere “-ize”, aunque no menciona ninguna. Británicos, hagan sus propias elecciones. Yo hice la mía.

•    Los verbos infinitivos separados por un adverbio (split infinitives). Tal vez se trate del aspecto más irritante del inglés. No existe una regla gramatical que indique que “partir” un verbo sea incorrecto, es decir, incluír un adverbio entre el “to” y el , como en “to boldly go where no man has gone before”. Se dice que proviene del hecho de que los infinitivos jamás se separaron en latín y, por lo tanto, no se pueden separar en inglés. La verdad, es la única explicación que escuché al respecto (si conocen otra, ¡¡por favor, coméntenmela!!). Bueno, el inglés no proviene del latín, por lo cual no hay necesidad de que las convenciones se asemejen, no obstante el hecho de que los infinitivos en latín se forman de una sola y, por ende, no se pueden separar. La Guía de Estilo muestra respeto ante esta práctica, al incentivar a los escritores a que eviten ese uso. ¿Por qué? ¿Cuál es la justificación? Si eres un escritor habilidoso, podrás crear oraciones que hagan reflexionar y sean perspicaces mediante al separar el verbo infinitivo por un adverbio cuando no sea posible generar el mismo efecto sin ello (el ejemplo previo lo ilustra a la perfección). Si eres un mal escritor, confundirás diversos aspectos, así que intentar evitar determinadas convenciones no hará la diferencia o casi ni se notará.

•    Bélgica. Corriéndonos un poco de costado respecto de cuestiones estrictas del uso del inglés, pero siempre dentro del alcance de las traducciones, se encuentra el Anexo 2, “Notas sobre Bélgica”. Léanlo sólo si es estrictamente necesario. Plantea diferentes convenciones con respecto a los casos en los que se debe dejar los nombres en holandés o en francés. Basta con decir que creo que deberíamos tratar a ese lindo paisito como una “pantalla mágica” (Etch-a-Sketch): sacudirlo y permitir que surjan pautas claras y concisas sobre el idioma de modo que podamos trabajar rápidamente sin tener que preocuparnos acerca de qué comunidad en particular nos estamos dirigiendo ni cuánto se enojarán si dejamos una palabra en el idioma incorrecto.

•    Coma serial (“coma de Oxford” o “coma de Harvard”). La evité a propósito por que no hay solución. Y los desafío a que me digan que creen que no se debe usar. Miren que soy brava…

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