El debate sobre el avance de la industrialización en detrimento del trabajo manual data como mínimo de los albores de la . Es un debate que, en consonancia con lo vertiginoso del progreso, se torna cada vez más relevante y actual. Los pintores realistas de la Europa de fines de Siglo XIX pusieron el grito en el cielo tras la aparición de la fotografía, por temor a que la nueva técnica de representación afectara negativamente su caudal de trabajo. Lo mismo ocurrió con innumerables oficios que vieron socavadas sus filas ante el imparable curso del desarrollo industrial. Sin embargo, este fenómeno pareció dar un nuevo e inesperado giro cuando la industrialización empezó a impactar en las actividades de orden intelectual.

Quienes se ocupan de escribir la historia de la identifican el trabajo de Alan Turing como una suerte de piedra angular que allanó el camino para que un dispositivo físico realice cualquier cómputo formalmente definido. La informática aplicada al campo de la traducción consta de diferentes frentes en los que el avance tecnológico queda sobradamente en evidencia. En entradas anteriores se abordó brevemente el tema de cómo el avance tecnológico afectó positivamente el acceso al material de consulta al tiempo que liberó a las entidades de divulgación de contenidos de las limitaciones inherentes a su materialidad.

Hoy por hoy resulta fácil acceder a una traducción gracias a distintas compañías de internet que ofrecen sistemas virtuales de traducción. ¿Es esta una señal de que el trabajo del traductor tal como lo conocemos tiene los días contados? El presente de la industria de la traducción está dejando en claro que los márgenes son más holgados allí donde interviene la . Pero, ¿acaso un programa podrá alguna vez traducir bien un poema?

Etiquetas:

1 Comentario » for ¿El trabajo del traductor tiene los días contados?
  1. Lourdes Yagüe dice:

    Interesante entrada. Yo no creo que el trabajo de traductor en sí tenga los días contados porque siempre que existan lenguas diferentes en el mundo y relaciones internacionales será necesario el acto de traducción.

    Sin embargo, sí creo que tenga los días contados la forma en la que se ha ejercido la profesión hasta ahora, y no creo que este cambio se deba tanto a los avances tecnológicos como a la evolución social a la que estamos asistiendo. Cada vez es más frecuente que las personas conozcan más de un idioma y el intrusismo, a día de hoy, no es un problema desconocido para nadie. Nos guste o no, es un problema que va a ir a más porque de aquí a 20 años (o menos) serán pocos los que no dominen más de un idioma y a las empresas les resultará más rentable tirar de gente de su plantilla que, aparte de su dominio del inglés, tendrán mejores conocimientos sobre la empresa y el negocio que se traen entre manos que cualquier traductor externo. Si esto es algo que ya se está haciendo ahora… si ahora nos quejamos de que nos suplanten por “gente que sabe algo de inglés”, imaginad cómo será cuando toda la población sea bilingüe de verdad.

    Mi opinión es que en el futuro serán muy pocos los que puedan vivir única y exclusivamente de la traducción (quizá los que hoy se hagan un hueco y consigan hacerse con una cartera de clientes fieles, y lleguen a posicionarse como expertos y profesionales de autoridad). Ahora competimos con unos “pocos” intrusos, pero en los próximos años, prácticamente cualquier otro profesional será competencia directa, porque serán profesionales que además de ser especialistas del sector X, tendrán un alto nivel de idiomas. La oferta de servicios de un traductor tendrá que ser, por tanto, más completa y tentadora, y deberá transmitir un beneficio mayor para el cliente que el de, simplemente, recibir la traducción.

    Al mismo tiempo creo que nunca dejará de haber gente que necesite y quiera externalizar las traducciones como se ha hecho hasta ahora, pero creo será una demanda muy reducida.

    No creo que debamos ver esto como una amenaza negativa, sino como un desarrollo natural de las cosas y una oportunidad de crecer y evolucionar profesionalmente abriéndonos a nuevas posibilidades de ofrecer nuestros servicios.

    Saludos,

    Lourdes Yagüe