¿Hay alguna relación entre las amazonas y el río Amazonas? Los dos llevan el mismo nombre, sin embargo de las terribles guerreras que se amputaban el seno derecho para poder manejar mejor sus arcos tenemos noticias mucho antes que del famoso río, que contiene una quinta parte del agua dulce corriente del planeta.

El término “amazonas” hace referencia en la mitología clásica a los habitantes de un antiguo pueblo conformado por las hijas de Ares, el dios de la guerra, y de la ninfa Armonía; y quienes, inspiradas por el padre y por la diosa Artemisa, crearon un reino de guerreras en el Cáucaso.

Se decía que las amazonas habían vivido en Terma (en la actual región del Mar Negro correspondiente a Turquía), cerca de la costa (Ponto Euxino), donde formaron un reino independiente bajo el gobierno de la reina Hipólita.

Una de las historias que las involucra, es la ayuda que le brindaron a los troyanos durante la mítica guerra. Pentesilea, reina amazona, envió un grupo de apoyo a Príamo, rey troyano. Aquiles dio muerte a Pentesilea, quien antes de morir, hizo que éste se enamorara perdidamente de ella.

La palabra “amazona” – que llego en español del latín, que a su vez la había recogido del griego – deriva de la partícula privativa “a” junto al vocablo “maxon”, que en griego significaba seno. En la tradición etimológica se decía que las amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para poder ser capaces de usar el arco con más libertad y arrojar lanzas sin la limitación y obstrucción física.

El nombre podría traer también su origen del etónimo “ha-mazan”, que significa “los guerreros”, como consideran otros expertos.

La historiografía y romana cuenta diversos relatos de asaltos de amazonas en Asia Menor. Las amazonas fueron asociadas con varios pueblos históricos durante la tardía, luego a principios de la Edad Moderna, el término pasó a aludir a las mujeres guerreras en general.

Siglos más tarde, en la mañana del 24 de junio de 1541, el explorador español Francisco Orellana batalló contra un grupo de amerindios encabezado por las míticas amazonas. Los consiguieron hacer prisionero a uno de los hombres, quien les relató que las amazonas tenían una reina que se llamaba Conori y poseían grandes riquezas. Maravillados por el encuentro, los navegantes le dieron ese nombre al río más caudaloso del mundo, denominación que más tarde se extendería a toda la selvática cuenca fluvial que lo alimenta y a un estado de Brasil, a un distrito de Colombia y un departamento de Perú.

Sin embargo, es muy probable que la palabra Amazonas fuera una deformación por falso amigo paronomásico de una palabra indígena cuya pronunciación a oídos españoles era semejante a “Amazonas”, palabra indígena que significaba “rompedor de embarcaciones”; esto especialmente entre los marayoara, que podían observar el tremendo macareo (“pororoca”) que este río provoca al contactar en su desembocadura con el océano Atlántico.

El Amazonas es el mayor río del mundo, el que hace desembocar al mar mayor cantidad de agua y el que drena mayor cantidad de tierra que cualquier otro río, siendo considerado el pulmón del planeta.

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