Mientras el Instituto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o sea Búsqueda de Inteligencia ExtraTerrestre) explora incansablemente los diferentes rincones del esperando captar alguna señal o transmisión alienígena que confirme que no estamos solos en el universo, muchos han optado por hacerse la pregunta inversa: ¿Habrán llegado nuestras transmisiones a algún planeta donde existe vida inteligente? Y de ser así, ¿En qué idioma habrá sido esa primera transmisión en ser oída por los aliens? Sin saber realmente qué tipos de lenguas hablan los extraterrestres, si es que no se comunican directamente de forma telepática, no nos queda otra cosa que especular cuál sería su primera reacción al escucharnos hablar.

Para empezar a imaginarnos esta posibilidad tenemos que tener en cuenta los siguientes datos técnicos e históricos: tanto las ondas de radio como las de televisión viajan por el espacio a la velocidad de la luz, o sea a unos 300.000 km/segundo. Sabemos que las primeras transmisiones de radio se efectuaron a principios del siglo XX, alrededor de 1920, y una década más tarde fueron emitidas las primeras transmisiones de televisión. En ambos casos, las señales han salido desde nuestro planeta hacia todas direcciones en el espacio, o sea que ya han recorrido casi 100 años a la velocidad de la luz… imagínense lo increíblemente lejos que han llegado nuestras voces hasta ahora, y no se detienen. Entonces, cualquier civilización que esté por nuestro vecindario galáctico ya debe estar entretenida con nuestras voces, música, programas de televisión, etc… Tal vez ya nos respondieron, pero tendríamos que esperar la misma cantidad de años para recibir sus transmisiones.

De todas maneras, la raza humana ha enviado al espacio en la década de los ’70 un mensaje destinado específicamente a otras razas inteligentes, y no meras transmisiones que escaparon al espacio sin ningún destinatario predeterminado. Se trata del disco de oro llamado “Sonidos de la Tierra” enviado con las sondas Voyager, el cual contiene grabaciones de saludos en 56 y toda una serie de datos y detalles sobre nuestro planeta, nuestra biodiversidad y nuestras culturas, incluyendo imágenes, música y hasta cantos de ballena. Quien reciba este humilde mensaje podrá darse cuenta que la Tierra es un puntito azul en el espacio infinito, pero que cuenta con una riqueza lingüística y cultural envidiable.

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