Marco histórico

Con la unidad política de Castilla y Aragón, el “castellano” fue la lengua dominante en España y el idioma oficial de los documentos públicos. Este fue el idioma que llegó a  América de la mano de la conquista.

A partir del siglo XVI, el idioma pasó a llamarse “español” en lugar de “castellano”.

Con la gran abundancia de neologismos provenientes de los nuevos territorios conquistados en América y la variedad de contactos políticos del imperio español, la preocupación de los intelectuales españoles fue la sistematización del idioma; y tanto esfuerzo por “ordenar” la lengua fue recompensado con creces por la aparición de un esplendor literario denominado el siglo de oro español.

En este mismo periodo histórico, Francia, Italia e Inglaterra editaron diccionarios y gramáticas para aprender español, que fue la lengua de las relaciones diplomáticas internacionales hasta la primera mitad del siglo XVIII.

Desde el siglo XV al XVIII, toma del italiano vocablos tales como soneto, asonante, silva, lira, fachada, escorzo, medalla, piano, centinela, alerta, escopeta, aspaviento, charlar y estropear.

De las nuevas realidades que se descubren en América provienen vocablos tales como patata, cóndor, alpaca, vicuña, pampa, puma, papa, canoa, huracán, sabana, maíz, cacique, colibrí, caribe, enagua, caníbal, hule, chocolate, tomate, cacao, aguacate y petate.

Es dentro de este marco histórico de sistematización de una lengua que no cesa de enriquecerse con aportes tan variados de América, a través de la conquista, y de Europa, a través de sus relaciones políticas, que en 1713 Juan Manuel Fernández Pacheco (Virrey y capitán general de los reinos de Navarra, Aragón, Cataluña, Sicilia y Nápoles) propuso la creación de la , que fue aprobada por Felipe V.

Propósito

El propósito de esta entidad fue establecer cuáles eran los vocablos de la lengua castellana en su mayor elegancia y pureza. Es por ello que el emblema de la entidad fue un crisol en el fuego con la leyenda “Limpia, fija y da esplendor”, que refleja el firme objetivo de combatir las expresiones que alteraran la elegancia y pureza del idioma alcanzados en el siglo de oro.

Con el correr de los años y los cambios históricos, la Real Academia Española ha modificado su propósito. En reflejo de una cierta aceptación del dinamismo de las lenguas, su misión actual ha pasado a ser la de velar para que los cambios que experimenta la lengua española en su constante adaptación a las realidades no quiebren la esencial unidad lingüística del mundo hispánico.

Versión en inglés: The Real Academia Española

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