Como bien sabemos, las puertas que nos abre el mundo de la traducción son innumerables y una de ellas es la posibilidad de desempeñarnos como peritos traductores.

¿Qué hacen los peritos traductores? Se trata de profesionales capacitados y certificados en el ámbito de la traducción, que se encargan de dar fe ante un tribunal respecto de cualquier controversia que pudiera surgir referente a una traducción. Funciona como auxiliar de la justicia y puede intervenir tanto para traducir en sí como para dilucidar cuestiones conflictivas surgidas de la calidad deficiente de un documento traducido. El perito puede ser designado de parte de oficio. Esto significa que podrán convocarlo las partes o el juez, respectivamente.

En Argentina, el órgano de contralor de la actuación pericial de traductores es el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Cualquier traductor que desee trabajar como perito deberá, en primera instancia, encontrarse matriculado en esta institución. Luego, será necesario tomar un curso en ese mismo lugar (de unos pocos meses de duración) que habilita al traductor para inscribirse.

Por último, cabe destacar que la labor del perito implica la más absoluta responsabilidad para con la tarea, es decir, el traductor se constituye en un asesor del juez y esto significa trabajar con máxima decencia, profesionalismo y honestidad.