Recientemente me enteré de un par de noticias que me gustaría compartir con ustedes.

Primero, escuché una exposición sumamente cándida por TED de un médico que proclamaba una gran verdad: los médicos cometen errores. Me conmovió observar su pasión por el trabajo, y los momentos memorables y hasta insólitos mientras intentaba salvar vidas.

Unas semanas después, leí un artículo en el periódico sobre un estudio reciente de en las salas de emergencia, y vino a mi mente una pregunta: ¿alguno de los desafortunados escenarios en los que trabajó este doctor fue producto de las barreras del idioma? Cualquier escenario de alta complejidad representa un desafío mayor cuando el paciente habla un idioma diferente. La mayoría de nosotros solamente realizó cómodas interpretaciones acerca de un sofá reclinable de cuero o uno de dos cuerpos de gamuza, pero ninguna en una sala de operaciones. Como puede imaginarse, el estudio sobre la interpretación en las salas de emergencia determinó que existe una probabilidad sorprendente de duplicar las posibilidades de errores médicos con pacientes que hablen otro idioma en un escenario en el que se carece de intérpretes o en el que el intérprete no posee la experiencia necesaria. Un pariente o un empleado bilingüe del hospital no satisfacen esta necesidad. Yo misma he visto esto en muchos casos judiciales de los Estados Unidos: los intérpretes improvisados no se dan cuenta de que transmiten sus propias emociones y tergiversan el mensaje original. Aun cuando traten de ayudar, no se trata de una interpretación en sentido tradicional.

Asimismo el estudio sobre la interpretación en las salas de emergencia determinó que los traductores profesionales pueden reducir el “ruido” en la comunicación y, por ende, los errores médicos. Incluso pueden reducir los costos en los que podría incurrirse con exámenes innecesarios. En síntesis, el uso eficaz de traductores profesionales no solo salva vidas, sino que también permite ahorrar dinero e impuestos.

¿Sabía usted que los hospitales de los Estados Unidos con subsidio del Estado deben brindar servicios de interpretación (ya sea en persona, por teléfono o en video)? No obstante ello, quedé perpleja al saber que no hay programas de capacitación profesional ni bases para los honorarios por hora. El artículo del periódico sobre la interpretación en las salas de emergencia también mencionaba que no hay garantías ni afirmaciones concluyentes sobre los mayores beneficios de la interpretación en persona versus la interpretación telefónica o por video. ¿Será el momento de actuar?

Este tema complejo me lleva a formular otra pregunta, pero esta vez, a mí misma: si hubiera leído el estudio de primero, ¿pensaría de otra manera? ¿O será que el apasionado discurso del doctor ha calmado mi potencial desasosiego? Si no hubiera escuchado al doctor antes o no lo hubiera escuchado nunca, ¿tendría la misma opinión al leer sobre la falta de compromiso o de debido cumplimiento de los procedimientos médicos por parte de los profesionales y los hospitales de los Estados Unidos?

Cualquiera que sea la lección, definitivamente hay una y está abierta a su interpretación…

 

Artículo original: Languages, Lives and Lessons

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