En una entrada reciente de la versión inglesa del blog, Pablo se preguntaba si se debe considerar la como una forma de  idioma. En un nivel más superficial de la cuestión se encuentra el componente textual de la , el de las letras de canciones, del que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que efectivamente se trata de lenguaje. Como tal, la letra de una canción resultará susceptible de traducción.

Vale la pena tener en cuenta que en este tipo de traducción el elemento sonoro será fundamental, y que el éxito de la versión dependerá en buena medida de la adaptación de la fonética a la melodía. Sin embargo, tampoco se recomienda tomar esto como una regla infalible, puesto que el talento o la habilidad de un intérprete pueden hacer que una mala versión resulte aceptable, o incluso preferible a otra más convencional o correcta. Este es el caso de la carrera en español del siciliano Franco Battiato, o de algunos discos del músico de Boston Jonathan Richman. Se trata de artistas capaces de editar discos completos de traducciones propias de sus canciones. Sus versiones traducidas pueden rozar a menudo el absurdo en el papel, pero la gracia de los intérpretes las redimen. Así, “You Can’t Talk to The Dude”, de Richman, se convierte en la graciosa “No te oye”. Estas son las dos versiones de su primera estrofa:

You wonder why you’re feeling blue,/ And you live with a guy that you can’t talk to./ You can’t talk to the dude/ And that’s no longer in style,/ You can’t talk to the dude/ No this “no es normal.”/ You can’t talk to the dude/ And things will never be right/ Until you go.

¿Cómo te ha ido? ¿Qué tal?/ ¿Sabes por qué te sientes mal?/ ¡No te oye! !Y qué lastima es!/ Se ve tu dolor y como sufres/ No te oye y sufrirás si no te vas.

La cultura pop nos ha legado cientos, miles de casos en los que la traducción de una canción resulta, para bien o para mal, sorprendente. Me gustaría alentar a los lectores del blog a buscar la versión que el cantaor valenciano Enrique Castellón Vargas, El Príncipe Gitano, grabó del famoso Ob-La-Di, Ob-La-Da de los Beatles y a registrar sus impresiones en los comentarios de esta entrada.

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6 Comentarios » for Ob-La-Di, Ob-La-Da: la traducción de canciones
  1. pabloa dice:

    Me gustó tu artículo, Martín, y si fue inspirado por el mío, tanto mejor.

    Nunca voy a olvidar el golpe existencial que sufrí cuando descubrí que no era el caso que John Lennon había compuesto una canción inspirada por una de Charly García. En realidad, ninguno de estos dos personajes están relacionados de primera mano con la composición de marras. Me refiero a Popotitos: http://es.wikipedia.org/wiki/Popotitos

    La versión de Charly es, en mi opinión, excelente. La de Lennon es muy buena. Y las otras, no las conozco. Sobre las letras, ambas versiones son olvidables, y de hecho me las olvido siempre.

    Saludos.
    P.

  2. marting dice:

    Gracias por el comentario, Pablo. Totalmente cierto lo de Popotitos, y qué te parece “Me siento mucho mejor”?

  3. Me gusto tu artículo por que no hay mucho sobre traducción de canciones. Actualmente, quiero hacer una tesis para obtener mi título de traductora sobre las canciones de los dibujos animados y los problemas que pueden surgir de las adaptaciones y/o traducciones. Si tuvieras material sobre problemas, podrías enviarme a mi correo? Te quedo agradecida por el apoyo.
    Saludos,
    Cory

3 Pings/Trackbacks para "Ob-La-Di, Ob-La-Da: la traducción de canciones"
  1. […] igual que en la traducción de la poesía o las canciones, al traducir un chiste es fundamental la libertad creativa. En la práctica, es muy común que los […]