El ejemplo más claro de lo que no se debe traducir es el caso de los nombres. No podemos traducir nombres ni de personas físicas ni de personas jurídicas.

Pero más allá de este clásico ejemplo de palabras que deben quedar como en el original, hay otros casos de palabras que no deben traducirse: los .

El caso más claro en este sentido son los símbolos de los elementos químicos: http://es.wikipedia.org/wiki/Elemento_qu%C3%ADmico. Vale decir, si en nuestro original aparece “Na”, no lo traducimos por “Sod.”, sino que en la traducción al español queda “Na”.

Y lo mismo ocurre con los : las abreviaturas quedan en inglés y no las traducimos: http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_Anglosaj%C3%B3n_de_Unidades. Vale decir, si en nuestro original aparece “12 in”, no lo traducimos por “12 pulg.”, sino que en la traducción al español queda “12 in”. Lo que sí podemos hacer es convertir una medida de un sistema a otro. Es decir, podemos pasar de pies (ft) a metros (m), o viceversa.

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