El “borrowing” es una práctica lingüística que se ha utilizado durante siglos y consiste en tomar prestadas palabras de otra lengua para empezar a utilizarlas en la lengua propia. Algunos ejemplos son “cd”, “ok” y “chic”.

Existen distintos tipos de “borrowing”. El léxico, o estructural, imita la estructura de la lengua extranjera. Dentro de esta categoría se encuentra el literal, definido por el lingüista Werner Betz como “la exacta traducción miembro por miembro del modelo”. Ejemplos de esta categoría son “baloncesto” tomado de “basketball” y “guardacostas” proveniente de “coastguard”.

El semántico, contrapuesto al léxico, es aquel que copia el significado de la palabra en su lengua de origen. Dentro de esta categoría nos encontramos con los “falsos amigos”, o mejor dicho: enemigos íntimos. Los “falsos amigos” son palabras que se escriben igual o parecido en dos lenguas pero cuyos significados son distintos.  Consecuentemente, es importante tener extremo cuidado con ellos.

Hoy en día, el “borrowing” está presente prácticamente en todos los ámbitos de la vida. Desde las revistas de moda hasta el mundo empresarial, basta salir a la calle para verse inundado por palabras extranjeras. “Light”, “Sale” y “Weekend” son solo algunos casos.

¿Cuáles son las razones detrás de este fenómeno?

Por un lado, el status de “lingua franca” del que goza el inglés, explicaría en parte porque tantos idiomas, entre ellos el español, insisten en importar términos del inglés tan seguido. Esto es particularmente cierto en áreas como el marketing y el “business world” (mundo de los negocios) en general.

Por otro lado, a veces simplemente no contamos con el término en nuestra lengua. Tal es el caso muchas veces en el ámbito informático.

Sin embargo, sea cual sea la explicación, el “borrowing” es una práctica lingüística reconocida con el poder de enriquecer a la lengua receptora, siempre y cuando se lo practique con moderación.