Así como podemos decir que la de textos legales y técnicos es una ciencia,  podemos asegurar que la literaria es un arte. Entonces, ¿dónde ubicamos la audiovisual? Repasemos algunas características para llegar a una conclusión.

Por un lado, en la traducción audiovisual, tenemos los aspectos técnicos. En el mundo del subtitulado de películas, por ejemplo, tenemos que tener en cuenta que la longitud máxima de un subtítulo debe ser de 35 caracteres por línea. Luego, tenemos que realizar la laboriosa tarea de sincronizar el audio con los . Debemos cuidar de no separar unidades de sentido, aplicar las marcas de formato apropiadas, estar atentos a los cambios de planos. Todos estos elementos pertenecen a la faceta técnica del subtitulado.

Sin embargo, en el momento de realizar la traducción propiamente dicha, el se enfrentará con el arduo trabajo de traducir sentimientos, ideas, conceptos, diálogos, etc. al igual que en la traducción literaria.

Por ejemplo: los personajes interpretados por Woody Allen son verborrágicos inagotables que hablan por encima del resto de los personajes. El traductor tendrá que tener el olfato para discernir correctamente qué traducir y qué dejar afuera durante los diálogos para mantener la esencia de la escena.

Uno de los protagonistas de Stranger Things, Dustin, utiliza muchas veces la expresión mental, una expresión usada por los adolescentes en la década de los ochenta. ¿Qué se debe hacer en este caso? ¿Buscar un equivalente en español que se haya usado treinta años atrás o hacer una traducción funcional?

¿Y qué hacemos con Barry Kripke, el personaje de The Big Bang Theory que sufre de rotacismo al pronunciar las letras R, L y W? Algunos de los chistes relacionados con el personaje tienen que ver con este defecto en el habla y traducirlo de manera que el chiste mantenga su efectividad será un desafío.

Al principio de esta publicación, nos preguntamos si la traducción audiovisual era una ciencia o un arte. A esta altura podemos asegurar que se sitúa en un punto intermedio. Cuenta con una complejidad técnica considerable, pero también presenta las mismas dificultades de traducir una novela o cualquier otro tipo de literatura: la dificultad de transmitir fielmente las mismas emociones que el material original.

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