A medida que pasa el tiempo, las personas acumulan colecciones más grandes y más diversas de pertenencias digitales.

El surgimiento de la ha permitido a la gente mover sus archivos personales a sitios en línea, creando así nuevos productos digitales a través de servicios en línea. Sin embargo, poco se sabe acerca de cómo este cambio podría dar forma a cómo se relaciona la gente con sus posesiones digitales en un futuro no muy lejano.

Los patrones de comportamiento de los consumidores han cambiado drásticamente en los últimos años. Así, se ha modificado la forma en que se relacionan con los productos o servicios que adquieren todos los días, pasando gradualmente de objetos físicos, materiales digitales guardados localmente, a unos almacenados en el mundo en línea.

De repente, una nueva capa de la realidad emerge. Y volvemos a cuestionarnos la naturaleza de nuestra existencia y la forma en que percibimos.
¿Estamos saliendo de la cueva metafórica de Platón finalmente? ¿O nos adentramos a una aun más profunda y oscura?

Topos ouranios”: el mundo ideal de las ideas puras. Un lugar inalcanzable, etéreo, donde todo existe en su verdadera forma en contraposición a nuestra esfera diaria material de los objetos mundanos y esfuerzos banales.

La llegada de la computación en nube y sus asociaciones celestiales inmateriales solo colaboran a que uno haga asociaciones cada vez más bizarras. A través de la reciente introducción de la tecnología de red neuronal aplicada a muchas áreas, de las cuales la traducción no es más que una pequeña parte, este “espacio etéreo” parece evolucionar en una especie de entidad viviente, progresivamente capaz de aprender y comprender por sus propios medios.

Pero ¿cómo se relaciona esto con la industria de la traducción, se preguntarán? ¿Cómo se integra la computación en nube con la por red neuronal, y cómo afecta esto al futuro de la traducción?

En la próxima entrada analizaremos las implicaciones del uso de inteligencia artificial al servicio de la traducción automática.

Etiquetas: