«Yo hablo francés. Puedo hacerte el trabajo.»

Si usted necesita traducir un documento y cuenta con un limitado, esta oferta de parte de un amigo puede resultar tentadora. Después de todo, su amigo nació en Francia y la oferta la hizo de buena voluntad, para ayudarlo a usted. Puede ser que esta oferta inesperada lo saque de un aprieto. Pero algunos no estaríamos tan seguros en aceptarla. Hay varias razones por las que sería mejor contratar a un profesional. Buscar atajos en la traducción puede producir resultados no deseados y causar daños costosos.

Dos atajos a evitar:

  1. Contratar amigos

Los traductores profesionales son competentes en el idioma fuente y el idioma meta de las traducciones que realizan. Esto quiere decir que sabrán identificar modismos y estilos particulares en un documento.  Es probable que el traductor le haga preguntas acerca del documento. Usted puede confiar en que la traducción será fiel al texto original.

Si el trabajo lo realiza un amigo suyo, usted no sabrá si la calidad es buena hasta que no lo haya verificado con un traductor profesional. En cuyo caso podría haber contratado al profesional en una primera instancia.

  1. Software de traducción en Internet

Incluso el traductor computarizado más sofisticado, con y algoritmos de , no entendería todas las sutilezas de un texto. Frecuentemente, no capta los modismos, la ironía y las jergas. En este caso, es posible que no nos demos cuenta del costo de una de estas traducciones hasta que un usuario final malinterprete lo que está escrito.

En una licitación, una oferta de servicios mal escrita no dará una buena impresión. Google Traductor puede haberse vuelto cada vez más sofisticado desde su lanzamiento en 2006, pero muchas veces no alcanza para lograr el nivel de precisión que usted necesita. Si quiere leer más acerca de los límites de la traducción automática cliquee el enlace.

Costos ocultos

El costo de una traducción mal hecha va más allá de los honorarios que le corresponden al traductor que la corrija. También hay varios posibles costos ocultos en tomar atajos, entre ellos:

  • Oportunidades perdidas — ofertas y ventas perdidas a causa de una mala redacción.
  • Tiempo perdido — usted corre el peligro de no cumplir con plazos establecidos, lo que significa una molestia para sus clientes.
  • Comunicaciones perdidas — costos ulteriores de errores que no se corrigieron de manera oportuna.
  • Pérdida de reputación — si sus clientes leen documentos mal traducidos, tendrán dudas acerca de sus procesos de control de calidad.

La próxima vez que un amigo ofrezca hacerle el favor de traducir un documento, será mejor darle las gracias, rechazar la oferta cortésmente, y contratar a un prestador de servicios lingüísticos profesional. Puede llegar a ahorrarse mucho más que el costo de una traducción.

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