Hablamos de “archivo” y no de “texto original” ya que el “texto” es el mismo, independientemente del formato que lo soporte. A primera vista, uno podría pensar que es lo mismo, a la hora de encargar un proyecto de traducción, si el archivo que se envía es de hecho el original o una copia del mismo. Después de todo, es el mismo texto.

Sin embargo, esto no es así. Hemos hablado con anterioridad en este blog acerca de las herramientas de traducción. Las mismas nos permiten trabajar con memorias de traducción y bases terminológicas, lo cual asegura un mayor grado de coherencia y de respeto hacia las preferencias lingüísticas del cliente. Este es solo uno de los tantos aspectos positivos que trae aparejado el uso de . Otro de los beneficios consiste en reducir el tiempo que le lleva a un traductor hacer su trabajo.

Las herramientas de traducción funcionan con cierto tipo de documentos como por ejemplo aquellos creados a través de Microsoft Word, Excel y PowerPoint. Sin embargo, no admiten el formato PDF. En el caso de contar únicamente con este formato, es necesario realizar un proceso de conversión del archivo para poder, posteriormente, trabajar con una herramienta de traducción.

Convertir un documento implica invertir tanto tiempo como dinero, ya que involucra la labor de un diseñador gráfico. En Trusted Translations contamos con un excelente equipo de diseñadores para realizar dicha tarea. Primero es necesario convertir el – u otro tipo de archivo – a un formato editable para poder utilizar la herramienta de traducción deseada. Luego, una vez que el archivo ya ha sido traducido y editado, nuestros profesionales reproducen el del original.

Si bien es totalmente posible convertir un archivo no editable en editable, es aconsejable contar con el original debido a que, como mencionamos, esto implica que la traducción se realice de forma más rápida y económica.

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