En un artículo anterior, tratamos la de la conjunción “o” en el discurso diario. Hay otra construcción que también exhibe este tipo de . Mientras el doble sentido de la conjunción “o” es legendario y está bien documentado, el sentido del que deseo hablar en este momento es mucho menos conocido y nunca lo encontré en los libros de lógica que he leído.

El lenguaje que se habla en el terreno de la lógica clásica no posee ambigüedades. Está prohibido por ley.

La conjunción “o” solo posee sentido inclusivo, y si se requiriera un sentido exclusivo, debería utilizarse una palabra diferente, por ejemplo, “xo”. Con esta interpretación, los menús de los restaurantes mostrarían esto: “con la comida, puede pedir una bebida xo un postre” (la pronunciación de “xo” está abierta al debate; algunas personas proponen utilizar el sonido que emitimos al imitar el galope de un caballo; estos “clics” linguales son usados en las lenguas Bantu… fascinante).

Otra de las conjunciones que compartimos con los idiomas de uso cotidiano es la relación condicional, que se representa con una flecha (A → B) y quedaría redactada así: Si A, luego B. Se considera que esta proposición es falsa cuando A es verdadero y B es falso, y se considera que esta proposición es verdadera para los demás casos.

Las leyes de la lógica señalan que en la relación A → B, esto equivale a (no A) o B. Analicemos esto: para que la proposición sea falsa, (no A) tiene que ser falso (es decir, A tiene que ser verdadero) y B tiene que ser falso, justo lo que dijimos que se requería para que la proposición fuera falsa.

Ahora bien, ¿qué ocurre si reemplazamos “o” por “xo”? Obtendremos como resultado una construcción que en lenguaje lógico es conocida como “si y solo si”, generalmente representada por una flecha con dos puntas (A ↔ B) y también se puede abreviar A sii B.

Afortunadamente ya terminamos nuestra clase de lógica y podemos regresar a nuestro lugar de partida: el español cotidiano. ¿Dónde está la ambigüedad que les prometí al principio del artículo? Cuando la gente escucha: Si esto, luego aquello, lo interpreta de la siguiente manera: Esto sii aquello. Ejemplo típico: Estoy con un paraguas y le digo a mi amigo: Si llueve, salgo con el paraguas y mi amigo responde: pero no está lloviendo. Yo nunca dije que llevaría mi paraguas si y solo si llovía.

Q.E.D. (quod erat demonstrandum).

 

Artículo original:  More on ambiguity and logic

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