El inglés es probablemente el idioma más popular en el mundo. En la mayoría de los casos cuando alguien visita un país donde no entiende la lengua local, el inglés es la primera opción para intentar hacerse entender, es como la nueva lengua universal, el nuevo latín.  Está en la televisión, en el cine, en la literatura, en la música, e incluso muchas de sus palabras son usadas comúnmente en otros idiomas. La gramática es muy básica si se la compara con otros idiomas. En lo que es pronunciación, la variable parece ser la constante. Por ejemplo: “cough”, “although”, “through”, “tough”: estas palabras tienen la misma combinación de letras al final, pero se pronuncian diferente. Como “weak” o “steak”. Nada que ver. Y hay miles de ejemplos como estos que lo a hacen a veces difícil de traducir. ¿Pero cómo puede ser tan caótico este idioma?

Para entender la naturaleza de este idioma errático pero efectivo, hay que tener en cuenta las circunstancias en la que se gestó.  Lo que comúnmente se cree es que el inglés surgió alrededor del siglo IV cuando los sajones, los jutos y anglos comenzaron a invadir las islas británicas influenciando así las lenguas locales, que en términos generales se las llama “proto-inglés” y “proto-galés”, y un poco de latín, resultado de las incursiones romanas. De ahí es que se pueden encontrar muchas similitudes entre el inglés e idiomas germánicos como el alemán y holandés, o idiomas escandinavos como el sueco, danés, etc.. Hay debate todavía y versiones cruzadas de historiadores que difieren en quién invadió e influyó primero que quién en el territorio británico, o en qué periodos exactamente, pero el resultado es el mismo: la formación del inglés como idioma es un collage lingüístico que recibió aportes de diferentes lenguas, y fue justamente esta infancia complicada lo que llevó al inglés a constituirse como un idioma lleno de excepciones y de reglas no tan predecibles como la de sus otras lenguas hermanas en Europa. Así y todo, el inglés es un idioma que sigue en expansión y trascendiendo fronteras, aprenderlo  es como andar en bicicleta- parece complicado al principio, pero una vez andando, cada vez es más fácil.

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