Cuando hablamos de “extranjerismos” nos referimos a aquellas palabras o expresiones lingüísticas procedentes de diversas lenguas extranjeras que se incorporan a un idioma distinto, ya sea para ser utilizadas de manera alternativa en reemplazo de algunas expresiones ya existentes o porque directamente no existe esa palabra y se genera un vacío semántico. También, puede que simplemente se adopte su uso con el transcurrir de los años.

Puede que este se escriba y pronuncie como su original, siendo este el caso de ciertos asentados en el uso internacional (jazz y ballet) o bien, puede que se lleve a cabo una adaptación de la grafía y pronunciación original con el objetivo de respetar la gramática de la lengua española de la mejor manera posible.

Un ejemplo de adecuación al español es la palabra “tenis”. Esta palabra proviene de la exclamación que se hacía al lanzar la pelota en el saque: “Tenez!” que, a su vez, deriva del francés y significa “¡Ahí va!”. Particularmente, en este deporte, resulta una práctica muy habitual el uso y abuso de extranjerismos. Dentro de los más comunes, podemos destacar los siguientes:

  • Break point: punto de quiebre del servicio.
  • Deuce: en el empate 40-40, el jugador que estaba “a punto” de perder pero vencía a su contrincante en esa jugada gritaba “a deux” (a dos) para recordarle que ya no le alcanzaría a su oponente un solo servicio para ganar, sino que ambos quedaban iguales, a dos puntos.
  • Challenge: revisión. El jugador reclama una revisión electrónica de la jugada con el ojo de halcón.
  • Tie break: desempate.
  • Match point: punto del partido.
  • Drive: derecha, golpe natural con el brazo hábil.
  • Slice: golpe cortado que determina un efecto especial de la pelota en vuelo y al picar en el lado opuesto.

El empleo de los extranjerismos se ha vuelto una práctica tan habitual que muchas veces nos olvidamos de escribirlos correctamente cuando corresponde, es decir, en cursiva o entre comillas. Es obligatorio escribirlos así siempre que se trate de “extranjerismos crudos”, como los denomina la RAE, para resaltar que son ajenos a la ortografía española ya que su pronunciación difiere de la forma escrita. En cambio, para el caso de los “extranjerismos adaptados” es correcto que no se escriban en cursiva debido a que se encuentran incorporados al léxico del español luego de haber pasado por un proceso de adecuación.

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