En mi último blog hablé sobre y sus reformas de partes del idioma en el Webster’s Dictionary. Ahora, vamos a analizar el diccionario que se considera el más completo y preciso de la actualidad, que se originó del otro lado del océano.
Todo comenzó en 1857 cuando los miembros de la Sociedad Filológica de Londres decidieron que era hora de volver a examinar el idioma inglés y crear una colección de palabras completa y actualizada que incluyera desde el periodo anglosajón hasta el presente.
Más tarde se unieron a la  University Press y a James A.H Murray, filólogo escocés que ocuparía el cargo de editor del diccionario. La intención era rastrear la etimología de cada palabra y mostrar cómo había evolucionado en el tiempo, así como sus variantes fonéticas y significados diversos. Con el fin de adquirir una gran cantidad de información, se contó con la ayuda de voluntarios que investigaron las palabras en textos históricos y contemporáneos, que posteriormente el equipo de Murray revisaría y archivaría.
Inicialmente, el grupo pensó que sólo les llevaría 10 años pero el avance fue mucho más lento y 40 años más tarde comenzaron a publicar “fascículos” bajo el nombre A New English Dictionary on Historical Principles.
El primer volumen, publicado en 1928, contenía más de 400.000 palabras y frases, con una historia detallada de cada palabra y citas de una amplia variedad de fuentes. El número aumentó a diez volúmenes, y debido a que el idioma está en constante evolución, sus editores continuaron haciendo cambios poco después de su publicación. Con estas nuevas publicaciones, el diccionario constó de un total de 12 volúmenes y se lo renombró The Oxford English Dictionary. La segunda y última edición fue publicada en 1989.
Hay una versión en línea desde el año 2000. Hoy en día el OED es la autoridad definitiva sobre el uso y la pronunciación de las palabras del idioma inglés.

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