Los comienzos de nuestra profesión no fueron fáciles, debido a que nuestros colegas tenían que transmitir en su lengua materna mensajes de alta sensibilidad, cuando no estrategias militares muy cuestionables, por lo que, a veces, el mensaje de la interpretación o traducción estaba muy ajustado a los intereses políticos o militares.

En estos primeros momentos de la , el trabajo que realizaban estos pioneros de los actuales era una “interpretación” y no una “traducción”, ya que los documentos escritos y las personas que escribían eran escasos.

Los primeros antecedentes de nuestra profesión se remontan al imperio babilónico (siglo III a. C.), debido al conflicto entre los sumerios, de escritura cuneiforme, aglutinante y representación gráfica de las ideas, y los semitas, cuya lengua era de base fonética.

Durante la segunda época del imperio babilónico (siglo I a. C.), los intérpretes adquirieron mayor relevancia no solo por las actividades bélicas de los monarcas, sino también por el intenso intercambio comercial entre Oriente y Occidente.

La profesión recibió otro gran impulso con la civilización hitita (1900 y 1200 a. C.), puesto que se difundió el idioma acadio hasta llegar al kentum, lengua de la diplomacia. Además los hititas traducían todo tipo de mensajes a cada una de las lenguas de los pueblos conquistados.

En China, las actividades de traducción más antiguas se remontan a la dinastía Zhou (1100 a. C.) y estaban a cargo de funcionarios del gobierno que deseaban transmitir su ideología. Recordemos que en el periodo histórico de la dinastía Zhou, aparecen las escuelas de pensamiento antiguo representadas por pensadores de la talla de Confucio, Mencio, Laozi y Zhuangzi.

Posteriormente, durante la dinastía Han (206 a. C.) la traducción pasó a ser un instrumento para difundir los conocimientos del extranjero. Es a principios de la dinastía Han que se redacta el libro más antiguo de medicina china, que explicaba en forma de diálogo los diversos fenómenos fisiológicos y patológicos y describía la circulación de la sangre y la importancia del examen del pulso en el diagnóstico. Asimismo se indicaban tratamientos para más de 300 enfermedades. Durante este periodo histórico, se registraron en detalle más de 365 medicamentos: más de 252 eran de origen vegetal, 67 de origen animal y 46 de origen mineral.

A mediados del siglo I, penetra en China el budismo. Entre el año 148 y 171, el persa An Shigao tradujo sutras (aforismos sánscritos) al chino e introdujo en China conceptos de la astronomía. La devoción al budismo favoreció el inicio de una escuela de traducción con innumerables traducciones (cada vez de mejor calidad) de sutras. Similar evolución se vio en la Iglesia Católica, como ya analizamos en nuestro artículo anterior: la Función Social de la Traducción en el Pasado.

Uno de los monjes budistas más famosos fue Xuan Zang, quien en el año 629 salió a buscar a un maestro espiritual en India. Volvió con estatuas de oro de Buda y con una colección de 124 aforismos sánscritos y otros 520 manuscritos. El emperador de la dinastía Tang le construyó una pagoda especial a fin de que el monje pasara el resto de su vida en su suntuosa pagoda traduciendo los manuscritos budistas.

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